TRIATLÓN DE BARCELONA

Antes de empezar con el Triatlón de Barcelona quiero decir que estoy súper
contenta del entrene que tuve ayer con las chcias de Nosotras Passatge.

Me salió un buen entrene personal, no sé si fue por las mallas compresoras
de coreevo que me habían dejado para testear, por las zapatillas K-Swiss Kwicky
Blade Light o sólo porque estaba de subidón.

Después de ir trotando casi 1 km hasta la zona donde haríamos la técnica con
vueltas en progresión (qué cansancio), hicimos un par de series de 5 minutos,
recuperando 1 minuto, de nuevo casi otro kilómetro para la vuelta a la calma e
hidratarnos.

Me quedaba la vuelta a Passatge, 1 km más que decidí hacer a buen ritmo.
Ayer todo lo que corrí fue por debajo de 5 (el primer kilómetro me salió a
4:30, ya era hora!!!!) y lo mejor de todo fueron las sensaciones, muy buenas,
soy una crack, jajjajaja.

Mi objetivo de mejorar en la carrera a pie ya no lo veo tan inalcanzable, es
todo cuestión de dedicación y esfuerzo. 😀

En cuanto al triatlón de Barcelona  más que una crónica va a ser una
reflexión personal que gustará o no gustará, pero analizando lo que viví he
encontrado en el triatlón mucha similitud de este deporte con la vida en
general.

Para empezar, el triatlón es un deporte de adaptación, pues como decía, como
la vida misma!!!

¿A caso nuestras vidas no están llenas de situaciones donde debemos
ir adaptándonos según las situaciones que se nos van presentando?

Puedes planificarte la vida, como el triatlón, en el que supuestamente sabes la distancias y los recorridos pero nunca sabes realmente lo que te espera y cómo reaccionarás hasta que lo haces, cualquier cosa aún por mínima que pueda parecer te puede desmontar  todos tus planes.

Es entonces cuando entra a jugar el factor más divertido y emocionante que te pondrá de verdad a prueba, la astucia, el valor, afán de superación, lo que sea… para poder adaptarte, saber si eres capaz o no de hacerlo, porque no todo el mundo puede o sabe hacerlo.

La dificultad no está en el saber o en el poder, está en conseguirlo pero evidentemente debe ser con éxito.  🙂

En este caso el triatlón de Barcelona lo iba a hacer en equipo donde
tendría que afrontarlo ya no sólo individualmente sino teniendo en cuenta que éramos
dos con un mismo objetivo, encararíamos lo que nos fuéramos encontrando, y nos iríamos adaptando la una a
la otra para poder acabar juntas.

Un triatlón en equipo es muy similar a lo que puede ser en la vida una
relación tanto de amistad como de pareja.

Llegas al lugar donde se va a celebrar el triatlón, vas preparada con todas
las cosas en la mochila y te diriges al control de material para pasar al box
donde te dicen que la mochila (esa nueva tan chula que te has comprado) se
queda fuera, tienes que coger todas las cosas como puedas, la bici, las zapas
de correr, las de la bici, el bidón (para limpiarte los pies), la toallita
(para secártelos)…

Ya lo tienes todo listo en el box estratégicamente colocado para hacer la
transición a toda pastilla.

Hay que ir al guardarropía a dejar la mochila, esa que se había quedado
fuera sin ningún tipo de vigilancia y que tenía la cartera del dinero, la
cámara de fotos, las gafas y el gorro para la natación…etc..

Te diriges a la playa buscando el sitio donde va a ser la salida y ves un mar en
calma, parece que va a haber suerte y crees que vas a hacer la mejor natación
de tu vida, sin embargo algo te mosquea, son las 8:10 y no hay ni rastro de los
de la salida de las 8… qué raro… piensas que se habrá atrasado la salida
porque no encuentras otra explicación más lógica en ese momento.
 
Sales a las 8:25 (salida nº3), los que pensaban hacer el triatlón entre
1:25-1:30.
Primera sorpresa, salida conjunta mujeres y hombres, es la primera vez que
experimentarás lo que es salir con tanta gente a la vez.

Bocinazo al agua, donde enseguida tendrás que empezar a nadar como puedas,
un mar de personas donde la sensación es de una natación sobre cuerpos en vez
de sobre el agua. Cuerpos que dan golpes, a los que tú también repartes sin
querer, te agarran, te arañan, etc..(a día de hoy aún tendrás alguna moradura
en el brazo) y piensas en ese momento que te van a dar un taponazo y que de ahí no vas a
salir viva.

Te consuelas, no estás sola en esa batalla, allí
está tu compañera, nadando a tu lado, peleando contigo, viviendo y sintiendo lo
mismo, es vuestra primera vez.

Vais juntas, buscándoos con la mirada y conforme vais avanzando os vais
dando cuenta de que no va a ser tan fácil como pensabais, la tranquilidad del
mar no era la que aparentaba desde un principio, estáis en un mar revuelto y
con la corriente en contra.

Toca nadar y afrontar el primer reto del triatlón, la natación, unos
supuestamente 750m (sprint) que resultaron ser 1km 300 m, casi la distancia
olímpica, esa que tanto te frena a querer hacer un triatlón olímpico y que
acabas de superar como tantas cosas que vas superando en la vida que no
esperabas.

A veces no nos vemos capaces de hacer cosas hasta que de repente te
encuentras sumergido en ello sin quererlo y tienes dos opciones, o nadas a
contra corriente y sigues o te retiras.

Lo bueno es que si sigues y acabas te da todas las fuerzas existentes para verte capaz de poder
afrontar cualquier cosa que te pueda venir, cosas de las que creías que eras
incapaz ahora descubres que no son para tanto, simplemente llevan más tiempo en
superarse pero se consiguen haciéndote sentir aún más victorioso.

Llega la zona de transición, has dejado ese mar enfadado que amenazaba con
estamparos contra los rompeolas, los habéis vencido, una antes que otra y
cuando vas a por la bici donde crees que tu compañera que ha salido 1 minuto
antes estará esperándote ves que no es así, porque no siempre los más rápidos
llegan los primeros.

Has llegado más tarde pero después de esquivar a un chico vomitando en el pasillo cuelgas la bici  antes porque la otra va perdida
con tanta bicicleta en el box y tienes que indicarle donde está su sitio.

La transición…pero como te gusta…. sobretodo hacerla rapidísima, pero
vas en equipo, y no siempre a la otra persona le cuesta lo mismo preparase para
el cambio, cada uno necesita su tiempo.

Como has decidido hacerlo en equipo te adaptas, vas a esperar para continuar
juntas.

Comienzas la bici, has sido demasiado rápida y le has dejado atrás, hay que
frenarse un poco y aminorar la marcha mientras los voluntarios te van indicando
e incitando a que aceleres, no entienden porque vas tan despacio, y es que no saben que estás esperando a alguien.

Ya estáis, es momento de rodar con la bici en un circuito sin ninguna
dificultad, casi en su totalidad plano donde el mayor desnivel es prácticamente
cero.

Sabes que tu punto fuerte es la bicicleta, ahí puedes dar caña y has
decidido explotarlo yendo delante con intención de beneficiar a las dos, pero
eso va a tener un coste físico que acabará pasando factura a corto o largo
plazo.

Hacer relevos hubiera sido casi una apuesta segura pero la has descartado, y
como en las relaciones cuando es uno el que tira y el otro va a rebufo acaba
teniendo unas consecuencias, uno se agota mientras el otro va cómodo, y cuando
finalmente ya es demasiado tarde cuando el de atrás decide ponerse delante cargado de
energía al otro ya no le quedan casi fuerzas para continuar.

Entonces, sigues ahí en tu bici, en el triatlón, en tu posición en cabeza de equipo.

Al tiempo mantenerse ahí sin ayuda puede acabar agotando demasiadas energías y es cuando optas por engancharte a
alguien que pase en ese momento por ahí para poder seguir manteniendo el ritmo
y descansar un poco, así te beneficias tú y el de atrás, pero es algo temporal,
el de delante seguirá su camino y se escapará o tendrás que optar tú por
dejarlo ir si ves que puedes perder a quien llevas “a rastras” si no
es capaz de aguantar el tirón.

Se acabó, 17km 800 m (menos de lo que esperabas…qué corta se te ha hecho
la bici… con lo cómoda que te sentías en esa disciplina…)

De nuevo la transición, has llegado un pelín antes y ya te has cambiado
mientras tu compi ha olvidado dejarse las zapatillas abrochadas, etc… y de
nuevo necesita más tiempo.

Sigues ahí, como tienes tiempo aprovechas para descansar un poco, las piernas están un poco
cansadas del ciclismo, has estado tirando 35:14 (media de 30)

Ya no queda nada para terminar, sólo faltan 5 km de carrera a pie, sabes que
no es lo que mejor llevas y las piernas las sientes resentidas, tu compañera
deberá tener paciencia y entender que no puedes apretar mucho porque vienes de
hacer un gran esfuerzo que no debe olvidar que beneficiaba a las dos.

 
Sin embargo a veces no hay tiempo para pensar o recordar lo que ha sucedido
hace apenas unos minutos y vas viviendo el momento, las hondas de cada una en
ese momento son distintas y sientes que empiezan a exigirte más de lo que en
ese momento puedes dar.
 
Pero da igual, tú tienes el control y vas a hacer lo que creas más
conveniente, apretarás, aflojarás, pero cuando tú quieras porque sólo tú sabes
cuando tu cuerpo responderá bien.

Ahora tienes molestias en los isquios por culpa de la bici pero estás
disfrutándolo, ha salido un día estupendo, el paseo de la playa fantástico con
una sola vuelta, toca saborear el momento, ya apretarás cuando quede menos y
tengas la certeza de que cuando lo hagas no “petarás” las piernas.
 
Hay que saber racionarse porque a veces arriesgar demasiado en el momento no
adecuado te puede hacer perderlo todo.

Ya se ve la meta, llega el final y decides darlo todo, .. como equipo os cogéis
de la mano, lo habéis conseguido después de 26 minutos de carrera. (nada
mal, media de 5,12)

Habéis completado el final del recorrido, empezasteis y acabasteis juntas a
pesar de todo, con sus más y con sus menos, pero lo habéis superado con un
tiempo de 1:37:43, podéis sentiros orgullosas, en mi opinión, un buen tiempo
teniendo en cuenta que cada uno ha intentado ir adaptándose a las virtudes o
debilidades del que comparte la experiencia contigo.

Muchas gracias, no es comparable, simplemente ha sido único y por supuesto
esto no acaba aquí  😉

 Video de la llegada a meta en el 00:40

2 thoughts on “TRIATLÓN DE BARCELONA

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